6 comentarios para “Una experiencia personalista en la Universidad de Buenos Aires, 2a. parte”

  1. Juan Carlos Vila

    Ayy, el problema de la libertad!! Péguy decía que la libertad no existe, que lo que hay es un proceso, liberación, cosa que entronca con la frase que incluyes de Mounier. Finalmente, de la tríada revolucionaria sólo la fraternidad es, ontológicamente hablando. La igualdad es una falsedad que se nos ha vendido para presentar un mundo enrasado y mediocre, como bien has dicho; se ha confundido con la justicia, con la de la espada, que corta con un mismo sesgo a todo cuello que se pone por delante.
    Mencionaba antes a Camus; ese libro, cuyo titulo en castellano es El hombre rebelde, recorre la historia del pensamiento analizando el nihilismo, el absurdo, y sobretodo las diferencias que aprecia el autor en cuanto a revolución, rebeldía, revuelta e insurrección. Creo que para el personalismo, que busca una revolución personalista y comunitaria, es imprescindible esa matización tan sutil como importante.
    Gracias por compartir el texto de tu ponencia y por traer un trocito del encuentro hasta tan lejos.

  2. Adrián

    Javi:

    hace poco leí un texto de McLuhan que decía que a medida que el hombre se vuelve más tecnológico más tiende a separarse del mundo en que vive., porque la sociedad de la información está reemplazando la experiencia del contacto directo con el mundo.
    Aquellos que quieran darle lo mejor a sus hijos, deberán comprender que lo mejor incluye el tiempo que le brindamos, que los escuchamos, que los acompañamos, que los amamos.
    El amar (como dice Fromm) requiere de tiempo y dedicación. Mientras estamos distraídos en hacer una carrera fabulosa, la vida se nos va pasando y nuestro hijos crecieron yendo a la mejor escuela, al mejor club y con todas las cosas materiales que le hemos dado.
    Aquí está el error, lo primordial para todo ser humano es ser amado, escuchado, contenido, comprendido y aceptado tal cual es. Ese ser «bien» amado será un semilla de amor en el mundo, por ahí debemos empezar, por nuestra propia casa, entendiendo al que está a mi lado como mi prójimo y no como mi próximo.

    Sigamos por este camino, en esta página que es una luz para aquellos que creemos en que solo el amor va a salvar al mundo-

    Abrazos para todos.

  3. Juan Carlos Vila

    Es bueno que las cosas «queden picando» y se les dé respuesta. Quizás sería bueno leer la conferencia completa de Péguy. La estoy subiendo completa a la web http://www.charles-peguy.org para que pueda leerse en castellano, y allí doy la referencia para encontrarla en francés.
    Pero para responder acá a tu picazón, bueno es traer este párrafo de dicha conferencia:

    «La autoridad, el ejercicio de la autoridad es el ejercicio moral que va de una persona moral a otra persona moral, de una persona social otra persona social. Para que haya libertad, es necesario que no hubiera autoridad. Pero se presentan dos cuestiones inmediatamente para que no haya autoridad. La primera es que haya vida social, es que haya comunicación social y que sin embargo esta comunicación social, en tanto que posible, se haga sin que haya autoridad. La otra manera sería, y es una gran tentación, suprimir la comunicación social para que así acabe al mismo tiempo la autoridad que provoca esta comunicación.»

    Péguy reflexiona sobre los tipos de autoridad (de competencia y de mandato, para él, durante las páginas anteriores a este párrafo), el sentido de autoridad etimológicamente, así como qué cosa son la comunicación y el movimiento social, por lo que puede ser difícil captar con exactitud sin leerlo todo, pero creo que puede servir.

    La cuestión es que él no cree en la ausencia total de autoridad, principalmente de la de competencia (en el sentido de ser competente). La libertad se entendería siempre como proceso, como acción, como liberación. La otra opción, la de la supresión de la comunicación social, la de la individuación, es la escogida por la Ilustración, por el siglo de las luces, siendo restituida por un contrato que garantice la libertad; y esa es una de sus mayores críticas a la Modernidad, el aislamiento de la persona.

    Y para que pique otro poco, dejo este otro trocito:

    «El problema que se presenta entonces ( y todo lo que nosotros podemos hacer hoy es presentar los datos de este problema) es este. Siendo que hay de una parte comunicación social, que entendemos como sacrificar lo menos posible y de otra parte una libertad que entendemos como no sacrificar nada, ¿cómo hacemos para que esto marche?.»
    «Es probable que no se consiga por alguna maravillosa constitución sino por una organización paciente del trabajo, de la economía, de los talleres, de la producción, del consumo, y simultanea e incluso previamente, por una educación moral y económica de los trabajadores de todo tipo, sobre todo de los ociosos que es necesario convertir en trabajadores.»

    ¿No es esto anarquismo en estado puro?

  4. Daniel Stack

    Muy interesantes este blog además de cumplir una importante labor en la sociedad «adormilada» por los placebos de la felicidad: Los artículos de consumo que han escalvizado nuestra visión del mundo a la materia.

    Con el permiso correspondiente quisiera agregar el link a mi propio blog donde expongo una filosofía de vida y un estímulo a las respuestas lógicas respecto al papel del ser humano y su identidad última.

    Saludos afectuosos y espero comunicación fluida.

    Propongo la discusión respecto al siguiente tema hiperactual:

    Célula artificial inventada, el vaticano apavorado, otros escépticos relativizan el logro mientras que Integracionismo opina aquí

    http://danielstack.wordpress.com/2010/05/22/celula-artificial/

  5. Florencia Fernandez

    Javier, realmente me pareció muy contundente tu ponencia. La leí encontrándome con varios de mis pensamientos impresos en ella y considero que la propuesta que se desarrolla es a lo que debería aspirar el hombre, pero, como mencionás, el hombre está cubierto de esa gran mediocridad, de ese sinsentido que es el «pasar los días con vida» y que no es precisamente vivir, y por ello cuesta bastante que las personas se despeguen de ese conformismo. Por lo menos me queda la exquisita sensación de que no es algo general e irrecuperable de la sociedad porque todavía queda gente que apunta a lo «extraordinario» desde su lugar, desde lugares tan diversos que van desde la solidaridad hasta conocimiento, y sobre todo éste último, tan menospreciado por la sociedad y el que acarrea (me atrevo a decir) toda la mediocridad del hombre de hoy. Espero seguir leyendo este tipo de trabajos por acá, muestra de que hay personas que no viven plenamente de la banalidad y de que las redes sociales no son sólo para la distensión ociosa del hombre, sino que sirven para formar puentes de conocimiento si son bien usadas. Un abrazo.

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