14 comentarios para “Breves notas sobre la empatía”

  1. Pedro C. Carril

    Hace mucho tiempo observo como las relaciones humanas se han ido degradando y ni que hablar que difícil se ha tornado dialogar, probablemente porque nadie está dispuesto a escuchar.
    Es un fenómeno cotidiano en nuestra querida ciudad de Buenos Aires donde solemos utilizar «malas maneras» que no dan cabida al otro, y que sencillamente no lo registran en su presencia cercana.
    Obviamos así elementales reglas de cortesía desde -el buen día- o -buenas tardes-, que perdimos cuando ingresamos a un negocio, lo cual nos depara un lacónico -«si»- a manera de saludo, del vendedor que nos atiende. Prima la menor conversación, el más insignificante gesto ante la presencia molesta en el ascensor del individuo que trabaja en el piso de arriba, a quien no me interesa conocer ni saber que hace, ¿Pero ello me autoriza a negarlo? Está allí, al lado mío!!!, sin embargo prefiero jugar a hacer como que no está, mirando el espejo.
    Seguramente estos sean comportamientos típico de las grandes ciudades, pero lo cierto es que esas costumbres denotan comportamientos sociales que exhiben una incapacidad de empatía que va en aumento. No tengo la menor duda. Pareciera que no hay tiempo para el diálogo, para mostrar interés en el otro. Como la vieja canción infantil del Antón Pirulero «Cada cual, cada cual, atiende su juego y el que no, una prenda tendrá».
    Creo que la empatía se genera y se transmite fácilmente, así como el desinterés también.Hagamos el ejercicio. Intentemoslo. Saludemos y seremos saludados. Escuchemos y seguramente nos escucharán más. Pongamos atención en el otro y recibiremos su interés. El hombre necesita ser entendido y comprendido. Destinenos una sonrisa y nos será devuelta. Así como podemos inspirar antipatía ¿podremos generar empatía? Muy buena la nota. Saludos.

  2. Flor Fernandez

    Tengo que admitir que tus notas son motor para sacar las «telas de araña» de mi mente y una grata invitación a la autoevaluación y reflexión acerca de temas como este. Creo que hoy en día cuesta mucho lograr la empatía y día a día somos un poco más egoístas. También noto que las personas nos centramos en lo que nos ocurre y no damos lugar a al otro y somos cada vez más incapaces de comprender al otro y por ello las relaciones humanas también son un problema, mientras más impersonal sea el trato mejor, «no sea que me involucre en la vida del otro». No me excluyo de esas «personas», creo que todos tenemos un poco de empatía y de egoísmo, y como dice Pedro, es cuestión de ejercicio, de ponerlo en práctica.

    Me parece muy buena tu percepción de la empatía, sobre todo el destacar que es una cuestión básica de respetar al otro su ser persona.

    En cuanto al diálogo, creo que últimamente responde a la inercia: el encuentro de dos seres que intercambian fórmulas de cortesía y continúan con sus vidas sin que el otro influya en uno y viceversa. No hay un interés verídico en un «¿Cómo estás?», ni un deseo de transmitir en un «Bien.» que con suerte puede ir acompañado de un «¿Y vos?» , y esto sólo para ejemplificar un conversación prototípica. Y en las conversaciones más personales, es evidente lo que decías de los relatos superadores, como si se compitiera con el otro en quién tiene la vida más emocionante/frustrante/dichosa/dolorosa, etc., como si el intercambio de historias no sea más que un acto individual y competitivo mas que enriquecedor y productivo, ya que la conversación en una u otra parte trae un cambio, una reflexión, una conversión…¿en qué me enriquece saberme más dichoso/desgraciado/frustrado/emocionado que el otro? ¿No debería estar esfrozándome por tal vez dar mi mejor consejo con el silencio, con una palabra de aliento, con la palabra justa mas que equiparar su experiencia a alguna mía?

    Por último, quisiera aportarle a Pedro que no es sólo Buenos Aires donde se pueden percibir más palpables estas actitudes, sino que en las ciudades en general. Yo vivo en Mendoza y esto, tal vez en menor medida que en Bs.As. por las dimensiones, se da; pero también tengo mucho contacto con una zona rural y puedo asegurarles que ahí también hay egoísmo (porque son humanos) pero el saludo es impensable que se le niegue a alguien, se sientan a conversar y no es una charla más sino que te transforman y se transforman. La soledad que se vive en el campo se cura con la presencia de personas con las cuales entablar vínculos; la soledad de la ciudad parece que no logra ver su remedio tan al alcance de las manos.

    Excelente nota, Javier. Es un placer leer tus artículos. Un beso.

  3. Cata Mansilla

    Javier, es verdad lo que escribis. Pienso también que todos sufrimos un poco, por mínimo que sea, la falta de empatía, pero lo bueno es saber darse cuenta a tiempo, poner al otro en ese lugar de ser único del que hablas y entender que esa persona tiene algo para decir y merece ser escuchada por mí. Pasa muy a menudo el atropellamiento en las conversaciones, sobre todo, pienso, en el ámbito laboral, digo ámbito laboral porque se me ocurre que con una persona muy cercana afectivamente puede ser más simple escucharla, por más tedioso que me parezca lo que está diciendo.
    Realmente es feo toparse con personas egocéntricas, que «saben todo», que «vivieron todo» haciéndonos creer que lo que decimos no tiene importancia, que ya fue vivido, experimentado o hecho por alguien. Digo, aunque esto sí sea cierto, cada experiencia es única e inigualable y de ella siempre se puede aprender algo o conocer otras perspectivas sobre un mismo punto.
    Bueno me extendí demasiado, corto acá!
    Saludos!!
    Cata Mansilla

  4. patricia

    Javier, muy buena la nota. Me identifico con ambos polos, el del egocèntrico y el del empàtico. Vos los describìs muy bien.
    Lo que quisiera comentar es que todos tenemos la necesidad de ser escuchados y de escuchar. Pero me parece que vivimos a un ritmo y en un sistema tan alienantes, que nos resulta muy difìcil escucharnos a nosotros mismos principalmente. Si yo no puedo escucharme a mì misma, si estoy constantemente fuera de mì, poniendo toda la atenciòn en «el afuera», desde dònde voy a poder escuchar al otro?
    Escribiendo estas lìneas me surge la reflexiòn de que tambièn uno puede centrarse escuchando al otro sin buscar ansiosamente la propia afirmaciòn, esta surgirà por el solo hecho de escucharlo.
    Es como el campo de fuerzas entre 2 imanes, hay un punto, una distancia justa, en que ninguno de los 2 absorbe al otro, y ahì se establece la fuerza que posibilita que se produzca una nueva relaciòn.

  5. Vanessa

    Heme aquí otra vez, dando un repaso a tus reflexiones internas y para nada despreciables. Recuerdo mucho en las conversaciones de casa, con mi padre que se dedica un tanto al cuidado de las letras también; él siempre nos recalcaba la importancia de la conversación y la enorme importancia por la comprensión del entorno que nos circunda. Hoy en día, el mundo vive apresuradamente, cada quien a lo suyo; muchos diálogos más parecen una carrera de caballos desbocados sin rumbo cierto ni fuerza que los impulse a correr. Es desconsolante no poder tener relaciones duraderas que nos motiven a conocer en mayor medida la naturaleza del ser humano y su capacidad afectiva.
    No creo sea que los individuos miren para sí mismos, en realidad el debate, la discusión, el disfrute de un tiempo de ocio que nos invite a derrochar intercambio de ideas de una manera desahogada y natural es una causa también de la existencia y las condiciones en que se desenvuelve esa existencia. El tiempo, la economía, el trabajo nos sumergen muchas de las veces en una orbe semejante a una ostra, compuesta de paredes superficiales e ideales erróneos marcados por prototipos sociales, donde cada ser se ha convertido en un personaje apático.
    Deberíamos intentar por medio de las redes sociales, un acercamiento al arte, a la cultura universal que nos permita acercarnos unos a otros, sensibilizarnos entre personas. Dar cabida a conversaciones humanas plagadas de un interés global, que nos conciernan a todos.
    La empatía es un logro de las personas con el buen hábito de la reflexión, el interés constante por la transformación de la realidad cotidiana.
    Estoy inmesamente atraída por tus notas, la filosofía es un mundo muy amplio, lleno de matices mágicos excitantes, comparto contigo la búsqueda de la conversación vital, fluída, comprometida y solidaria.
    Sigue escribiendo y que todo resulte estupendamente. Un saludo y un abrazo fortísimo. Hasta la próxima.

  6. actoypotencia

    Pedro, comparto tu mirada de la gran ciudad y me quedo con una idea tuya: la de ejercitar la empatía. Creo que uno puede hacerlo, ¡pero ojo! Me viene a la cabeza quien lo intenta porque es «políticamente correcto», por la bola de la inteligencia emocional… y esa empatía forzada. Pienso que se puede trabajar por ser menos egoísta, pero tiene que ser un deseo genuino de ver al otro como valioso en sí y no porque me beneficie a mí ante la mirada de los demás (que sin duda se notará).

    Flor, tengo la impresión que tu comentario completa mi texto. Sobre el «involucrarse» es increíble la mezquindad con que se mide hasta donde llegar, no sea que después me vea comprometido en algo que no quiera. Me parece genial tu análisis de la competencia de las emociones.

    Cata, comparto lo que decís del atropellamiento en las conversaciones en el ámbito laboral. Gracias por volver a escribir.

    Patricia, qué interesante tu reflexión sobre desde donde hacemos lugar al otro. Quizás la cosa va por lo que decís de no esperar «haberme afirmado». Me hiciste acordar de lo que dice Luis Ferreiro (del Instituo Mounier de España) «una vida sana es tensión y no relajamiento». Muchas veces esperamos que se de lo ideal para poder actuar y así nunca lo hacemos.

    Vanessa, qué profundo tu mensaje. Creo que el ser apático que describís, ese que termina siendo un personaje que todo lo calcula -también a sí mismo-, se une con lo que decía Cata del ámbito laboral. Muchas veces nos volvemos estereotipos de lo que debemos saber, decir o cómo debemos actuar, según lo que se espera y no desde quienes de verdad somos, en donde no entra lo impostado. Espero alguna propuesta sobre la sensibilización a través del arte que sugerís. Me interesa.

    Gracias a todos!
    Javier

  7. Mercedes

    En tren de ir un poquito más allá, me gustaría plantear también (y me incluyo) la necesidad de la escucha personal y espiritual, vivimos en una vorágine que nos impide la más mínima introspección. Ese vivir siempre «afuera» de nosotros me parece que imposibilita el percibir al otro porque siempre nos estamos buscando allá afuera, lejos. Pero es difícil encontrarse con uno mismo y ni hablar con los «otros». Quizás para poder encontrarnos con otros y aprender a escuchar debamos aprender a hacer silencio y encontrarnos a nosotros mismos, de esa manera estar más serenos y poder abrirse al diálogo y compartir, alcanzar relaciones más profundas y la auténtica empatía. Esto quizás no requiera de muchas palabras pero sí de mucha disponibilidad. Nada fácil, ¿no?
    Mercedes

  8. Ian

    Hola de nuevo Javier. Y hola a todos los que comentáis en este blog. Tengo que admitir que si el nivel del contenido de este blog es a mi gusto exquisito, el de los comentarios no se queda para nada atrás. Estoy contento de haber encontrado este rincón. Bueno quería agradecerte también por esta entrada. En este caso quería agradecerte el que me hayas recordado la necesidad de retomar una lucha que comencé hace tiempo pero que dejé, no se si por olvido, por descuido, o por debilidad. Me refiero a la lucha contra mi propio ego. Yo admito que soy una persona bastante egocéntrico, egoísta y con un acusado deficit de empatía lo que me ha llevado a perder muchas relaciones en la vida y a no disfrutar de las pocas que tengo. Básicamente soy una persona de los que comentas en el post, de esos de «pues a mi..», «pues anda que yo..», etc… Supongo que muchos lo somos, salvo que algunos no se dan cuenta y otros si nos damos. El caso es que como bien dice Mercedes, para poder tener empatía y saber escuchar a los demás de forma activa lo primero que uno debe hacer es «apagar» su mente y sentir su Yo. Sentir esa confianza y esa serenidad que te da el estar tranquilo contigo mismo. Esa es una tarea muy difícil cuando vives en un mundo cargado de valores erroneos. Un mundo en el que todo va muy rápido (vivo en Madrid) y en el que constantemente te están bombardeado con mensajes nocivos para el espíritu (o mejor dicho: mensajes que nutren el Ego) . Tanto por parte de los medios, como por la gente que ve los medios y condiciona tu entorno o por el sistema en si. Todo está infecto de mensajes de culto al ego: consumismo, superficialidad, hipocresía, metas erróneas hacía la felicidad, etc… Todo esto, y la necesidad de sobrevivir en un mundo cada vez más competitivo, donde la gente cada vez tiene menos principios y escrúpulos hace difícil que uno «apague» la mente para escuchar su verdadero «Yo». Yo creo que la mente en el ser humano es una herramienta de supervivencia que se activa cuando percibe cierto peligro, y viviendo en una sociedad es difícil que no se sienta constantemente en peligro (el peligro de no triunfar, de no ser admitido, de perder el trabajo y no poder pagar facturas, de hacer el ridículo, de que se rían de uno, de meterte en una pelea, etc…)

    Por otro lado, como tú dices Javier, ese impulso hacía la empatía tiene que llegar de un profundo convencimiento de que la gente que esta a tu alrededor tiene mucho valor y no de la búsqueda de querer ser alguien más «emocionalmente inteligente». Llegar a ese convencimiento no es una tarea sencilla ya que tiene que surgir más bien de forma natural.

    Y ya no me enrollo más. Seguiré luchando por encontrarme a mi mismo. Espero conseguirlo algún día. Si no es en esta vida, quizá en la próxima ¡Un saludo!

  9. Elisa Fajardo Perez.

    En el ámbito de mi familia no encuentro empatía me ha sido sumamente dificil, veces pienso que es falta de escolaridad en mis hermanas, o total egoismo, siempre que quiero platicar con una me sale con algun comentario amargo o negativo, otra corta y dice no saber nada de nada, y la otra me parece más papista que el papa, es opusdeista, y por tanto muycerrada, yo prefiero evitarla yella me evita a mi. Con mis amigas me he llevado chascos muy grandes, me encantaría tener una amistad sincera con la que pudiera platicar de cosas interesantes, culturales de actualidad, etc. pero he encontrado que algunas sola me han buscado porque de mi han sacado aportaciones para ellas, y de mi casa ha salido todo lo que ellas han necesitado computadora, impresora, hojas, mi trbajo intentelectual, mi tiempo, y he rcibido groserías, otra amiga dice que tiene interés pero no lee y le presto libros y después de muchos meses los recojo diciendome que ni se acordaba que los tenía, aunque dice quele gustaria hacerlo, en fin, pienso que no he encontrado con facilidad alguien con quien empatizar.

  10. actoypotencia

    Elisa querida, tardé un rato en darme cuenta de quien eras pues tu nombre me sonaba mucho. Estuvimos juntos en Córdoba, la última noche cenando con Inés y otros de los chicos. Qué gusto que hayas escrito. Elisa, ¡arriba ese ánimo! y sin ser nadie para dar consejos, me permito decirte que sigas con esa disposición de mostrarte disponible para los tuyos, hacelo con el amor de no esperar nada a cambio, aunque duela, y quien te dice sino en esa entrega silenciosa les dejás una enseñanza de generosidad mucho más efectiva que el enojo por todas las veces que no te han correspondido. Me encantó que escribas. Fue muy divertida esa comida… me acuerdo de tu valentía al haber viajado sola a nuestro país, y de todas las anécdotas que contaste. Un cariñoso abrazo, Javier

  11. Maria Ines(a)Talita qum

    No lei los comentarios esta vez, para ser mas espontanea.
    Lo primero que hay que hacer para ser empatico, es ESCUCHAR.
    Y PREGUNTAR (con una buena medida de discrecion), interesandose en la persona. Aunque sea reservada. Es, en general, el mejor regalo que uno puede hacerle.
    Hace mucho tome conciencia que es un horrible defecto iniciar una conversacion hablando de uno (lo digo por mi), y despues de uno, y luego seguir con uno.
    Hay mucha gente padeciendo de ansiedad, o amarradas a su ego (esas son las mas dificiles de soportar).
    Me gusto eso de dejar que el otro, al hablar, puede elaborar o resolver lo que expresa, es mucho mas util que ayudar exponiendo su propia experiencia. Ademas, quizas el otro no este esperando tu ayuda.
    Muy completito el articulo. Saludos.

  12. Maria Ines(a)Talita qum

    Javier: no tenes idea de lo que puede hacer este blog!!!!
    ¿Que creès en verdad? ¿Que solo es una lectura ambiciosa la que ofrece?
    ¿Un espacio para expresar opiniones? ¡Es eso y mucho mas!
    «El observador modifica la naturaleza de lo observado», nadie pasa por este mundo sin dejar huellas.
    Te cuento lo que me paso:
    En estos dias, he llevado a la practica LA EMPATIA, con varias personas (sin saberlo ellas) ¡cerrando la boca! me resulto facil, sin apuros! que ya es mucho decir para mi, y es un placer hacerlo!!!! ¡¡¡cambiaron importantes aspectos de mi actitud, de mi vida!!!!
    Y, por añadidura, aprendemos a ubicar en «un lugar reservado», algo de nuestra historia, «para tener en què apoyarnos», dicho de una psicologa.
    Mis respetos.
    Ines.

  13. michelle

    creo q deberan poner mejores notas sobre la empatia los amo okis
    como q es alguna historia nose algo asi

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