5 comentarios a “Desde la vida contemplativa”

  1. Flor Fernandez

    Me parece muy bueno que hayan incorporado a la página un testimonio tan rico como el de la Hermana Teresa, por la ignorancia que existe sobre la vida contemplativa y los prejuicios que se acompañan a ella. Sin dudas, la vida contemplativa resulta bastante chocante para el común de la gente, pero la única explicación se encuentra en la fe. Creo que no debe ser fácil ser una religiosa y es una de las decisiones más admiradas por mí: porque es una entrega total de amor. Tal como expresa Teresa, la mujer cumple un rol muy importante en la sociedad y, la mujer contemplativa, no es egoísta, sino quien destina su vida al amor desde el propio carisma de la oración. Yo, como misionera, considero que la base de todo es la oración y no sé qué sería de quienes dependemos tanto de ella, si no existiera gente acompañándonos desde el punto que más fortalece nuestro trabajo. Las personas que se encuentran en las congregaciones tienen el duro trabajo de “hacer comunidad” desde su lugar y por ello se las puede ignorar, porque están desde el silencio, desde lo sencillo, pero sin embargo son quienes fundan puentes de comunión, pues desde ellas y de los hombres que se encargan de las cosas de Dios, se conecta el dolor, la alegría, la esperanza, etc, del prójimo con el Padre. En el Evangelio de hoy (Lc. 10, 25-37) nos hablaba justamente sobre el prójimo, y leyendo el artículo sentí a Cristo en ese testimonio: se puede ver al Buen Samaritano en quien destina su vida al Amor más grande, al que deja todo lo suyo por Él, y que en esa entrega se encarga no sólo de sí mismo y su propia salvación sino del Bien del otro.

    Me pareció muy bueno todo lo que respecta a la mujer, sobre todo esa perspectiva desde la cual se caracteriza a la mujer desde su pura femeneidad, es decir, desde su fisionomía femenina. Ojalá, las mujeres todas, cada una desde su carisma, vocación, perfume el mundo de amor, de esperanza, de alegría, y el hombre pueda valorar la importancia de las mismas en sus propias vidas (como madres, hermanas, hijas, prójimo).

  2. Mercedes

    ¡¡¡Qué lindo!!!!

    Gracias, me llenó el corazón… y me dejó pensando.

  3. MARIA CRISTINA ROTH

    Realmente me conmueve la capacidad y la entrega de estas personas, en este caso particular, de Teresa , por varias razones, por la calidad de persona que es , polifacética, activa, por su calidez humana, su entrega a los demás… por los diálogos compartidos en el Encuentro de Personalismo organizado en Córdoba, por su dilecta hermana Inés Riego… Qué admirable es lo tuyo Teresa, te lo expresé personalmente, lo que para mí significaba la entrega a la vida contemplativa, con tantas “renuncias a lo terrenal” pero tan llena de la gracia y Amor Divino. Sos una mujer admirable, plena feliz, con paz interior como lo revelan tu ojos en la foto. Dios quiera , que a nosotros nos beniga y nos de la capacidad “para renunciar” a tanta cosas banales y efímeras por la que nos afanamos!!! Cuán ricos seríamos si te siguieramos un poco más!!! Con cariño y admiración eterna
    maria cristina roth

  4. María Eugenia

    Me gustó mucho leer el artículo de la Hermana Teresa, como los comentarios de Mercedes y Cristina.Gracias Javier por permitirnos parar en ésta vida loca que llevamos, para llenar nuestro corazón.
    ¿Qué haría sin la oración? sé que sin ella no podría vivir, claro que es un ejercicio del día a día y hay que tener mucha fuerza de voluntad para no dejarla, no abandonarla en ésta vida de corridas continuas, pero ¡que bien hace aislarse un rato para entrar en el interior nuestro y ponernos en contacto con Jesús!. es el abrigo más lindo que podemos tener.
    Gracias
    María Eugenia

  5. Teresa Riego

    Para Flor, Mercedes, María Cristina y María Eugenia:

    Gracias por comentar el artículo y por las resonancias que transmiten. Es muy bueno saber que genera deseo de Dios y admiración por una forma de vida tan poco común. Quiero insistir en que se trata de una vida sumamente sencilla, sólo que está centrada en Jesús. Basta imaginar una pequeña familia orante y fraterna para visualizar un día en el Carmelo.

    María Cristina, gracias por tus palabras, me dejaste emocionada e impactada. Te conocí en el Congreso, sí, pero antes por Inés, quien me transmitió su cariño hacia vos. Sólo te respondo que tus palabras hablan de tu propia grandeza, porque sólo quien lleva dentro semejantes cualidades puede verlas en otros. Eso sentí cuando te leí. Gracias por tu generosidad y grandeza.

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