El mundo existe; nosotros existimos. Pero el mundo, y con él nosotros, hubiera podido no existir: somos, pues, seres contingentes, y contingente es el mundo; no es forzoso que existamos nosotros. Pero si el mundo -y con él nosotros- hubiera podido no existir, ¿cómo es que existe? Si lo que hubiera podido no existir existe, es porque hay algo que no puede no existir [...] Vicente Fatone.
Seguinos en Twitter
Últimos comentarios
- ND en Hastiado de esta política
- S8P en Hastiado de esta política
- actoypotencia en Hastiado de esta política
- Pedro en Hastiado de esta política
- Santiago Boffi en Hastiado de esta política
- actoypotencia en El Secreto, un manual para el engaño
- Marcelo Vaca en El Secreto, un manual para el engaño
- mercedes en Hastiado de esta política
Temas Principales
angustia autoayuda autonomía Buber Carlos Díaz cristianismo derechos humanos eutanasia existencialismo Heidegger IEM Inés Riego Jaspers Julián Marías Kierkegaard libertad Lévinas Marcel Maritain metafísica Mounier Ortega y Gasset Persona personalismo personalismo comunitario revolución sentido de la vida singularidad UBA Universidad
Artículos más comentados
Suscripción
Categorías
- Video (4)
- Sin categoría (8)
- Política (1)
- Persona (15)
- Música (2)
- Mounier (6)
- Maritain (5)
- Marcel (4)
- Filosofía (33)
- Evento (17)
- Espiritualidad (10)
- Entrevista (3)
- Crítica (9)
- Comunicación (5)
- Autoayuda (1)
Archivos
Enlaces
- Analogía en Tijuana
- Asociación Española de Personalismo
- Blog de María Cristina Roth
- Blog de personalismo comunitario
- Centro de documentación maritainiana
- Club de lectores
- Diario Metafísico, de Carlos Masías
- Esperanza en contexto
- Filosofía para mí
- Instituto Emmanuel Mounier España
- Personalismo en Colombia
- Revista Foro E
- Revista Iberoamericana de Personalismo Comunitario
- Sitio sobre Charles Péguy



Y… sì…
Excelente para conversar con aquellos que dudan de la existencia de Dios, incluso para uno que cree, es aùn mas bello creer… con esta aseveracion. ¡Que lindo!
Los ateos suelen ser muy obstinados, llega un punto de la conversacion en que uno se queda sin saber què decir, pero este es un buen argumento.
Saludos cordiales.
Bellísimo para reflexionar, dar gracias por la existencia dada y valorarla como un regalo que hay que cuidar y hacerla resplandecer, quizá por eso mismo que participa de la luz de quien es la Luz. “La vida, para mí, no es una vela que se apaga. Es más bien una espléndida antorcha que sostengo en mis manos durante un momento y quiero que arda con la máxima claridad posible antes de entregarla a futuras generaciones” (George Bernard Shaw).
Y esta vida no es una vida de rosas, sino que tiene muchas espinas -como decía la Madre Teresa-. Pero esas espinas hay que ATRAVESARLAS sin perpetuar el sufrimiento. Porque “es imposible erradicar el dolor: hay que atravesarlo, hacer el ‘dudo’ y asumir las pérdidas. Resiste más el estrés quien puede comprender que la vida nos es dada y nos es quitada. Lo mejor es reponder de la manera más flexible, como el junco: tener buen arraigo, doblarse sin quebrarse, acompañar los vientos sin ser llevados por ellos” (Ibídem).
Mirar esta vida y este mundo como no necesarios, como contingentes, nos exige ser agradecidos y, al decir de Chesterton: «Aceptar las cosas con gratitud y no como cosa debida».
Voy a atreverme a contestar que en general los ateos con los que me he vinculado son menos obstinados que los practican culto. En mi vida, han sido más numerosas las personas que han tratado de “convencerme” de que crea en SU religión, que las que han tratado de “des-convertirme” para que sea atea.
Varias veces me he quedado sin palabras al discutir de Fe o Teología, pero ahora no veo algo malo en eso porque invita a ambas partes a la reflexión. Antes era una creyente de mente cerrada, que con tal de no quedarme sin palabra contestaría algo, algo, que no sabía que terminaría alejando aquel con quien dialogaba. Ahora espero haber aprendido a adaptar la información o silencios, al interlocutor para que sea un diálogo fértil.
Científicamente hablando, el fragmento de Vicente Fatone, es correcto y ese “algo que no puede no existir” que algunos llamarán Dios, otros llamaran Big-Bang, evolución natural; y otros todo eso a la vez.
Creo que este texto puede generar una reflexión profunda tanto para un creyente como para un ateo porque ambos admiran y respetan ese “algo que no puede no existir”, ambos se reconocen inferiores y contingentes. Yo tomaría esto como factor común para comenzar un diálogo entre personas de diferentes creencias.
María Inés, Elizabeth, Nani, gracias por sus comentarios. Creo que compartimos esta sensación de admiración, de emoción, al darnos cuenta que no es una obviedad (iba a decir natural) el que existamos, pues perfectamente podríamos no existir. Ahora ser concientes de eso moviliza, ya que si por alguna razón soy, sería una “picardía” pasar por esta vida sin pena ni gloria, sin explotar lo mejor de mí, sin ser quién tenía que ser. ¡Sin dudas que esta conciencia nos hace ser agradecidos y abre las puertas al diálogo existencial! Dios, el Big Bang, la evolución, el azar (aunque para mí no signifiquen lo mismo), esta situación, nos pone de frente al misterio y a la emoción de ser. Desde ahí cada uno sacará las conclusiones.
Nani, estoy de acuerdo con vos y agrego algo:
Mencione el intercambio con un “ateo” solo como ejemplo y tener un punto de partida para encontrar algo en comun. No pretendì hacer un analisis de todo.
Considero esa idea muy interesante para compartir con cualquiera, en un tiempo y un lugar, por ej, mirando las estrellas o tomando mate.
Es una pregunta existencial. Es como un juego, un ejercicio mental… “a ver… ¿que significa esto?¿a donde nos lleva? ”
Seguramente que hay otras ideas asì… disparadoras…
Javier: espero que nos proveas màs de ese tipo.
p.d.: ¿quien dijo que la filosofia es aburrida (o inutil)? ¡A mi me divierte mucho!, sobre todo, lo que puedo entender de ella…
Saludos cordiales.