11 comentarios a “¿Somos lo que consumimos?”

  1. Juan Carlos Vila

    No lo somos, pero nos presionan para serlo, y es en la dirección de esa presión, de esa autoridad ejercida sobre nosotros en derredor del consumo hacia donde debemos centrar nuestros actos más revolucionarios.

    En cuanto al libro de Xosé Manuel Dominguez, “La familia y sus retos”, indudablemente es un texto de gran intensidad, pero que después de leer sus últimos escritos, creo que no guardan coherencia unos con otros, por un evidente cambio en la interpretación de algunos temas. Compartía sus puntos de vista en este tema, ahora no.

    Pero es que la vida del pensamiento es parte de la acción, y por tanto al cambio.

  2. Maria Ines(a)Talita qum

    Dejo mi comentario asi, en varios puntos sueltos.
    -Pienso en mis hijos y en como trate de educarlos para el bien. Lo que hacemos es lo que conforma nuestra actitud frente a las virtudes. Elijo “ser” en calidad, o manoteo lo que espontaneamente surge diariamente, porque me siento agobiada por el ajetreo, que en suma no es tan importante. Por ejemplo: no mentir (en lo poco y en lo mucho, no importa), para sacarme de encima una situacion que me llega y ni me da tiempo a medir las consecuencias. A mi me dio grandes resultados.
    -Hay una ignorancia muy terrible porque esta muy generalizada y ¡se muestra sin pudores! (me refiero al pudor mental).
    -¿Que concepto es ese que para “relajarnos” tenemos que ver una porqueria, o “divertirse” es tomar mucho,etc.? La verdad, no lo entiendo, a mi no me va.
    -Es verdad que es muy bueno sentirse distinto de los demas, ni mejor ni peor. Da un poco de miedo, pero a la larga ves que podes aportar algo al otro.
    -El que te diga, Javier, “¿que tiene de malo ver el programa de Tinelli?, no entendio nada.

  3. Cata Mansilla

    Javier, muy buen articulo, coincido bastante mas allá de que muchas veces me veo tentada de ver a Tinelli, algunas cambio de canal, otras cedo y me quede mirando un rato… mi conclusión siempre fue que no hace bien, ver esas “peleas”, las cosas que se dicen, que se muestran, no deja ninguna linda sensación y por eso muchas veces me pregunté por que la gente elije ver esto… por qué elejo verlo yo.
    En fin, mucho para meditar! No sabría asegurarte ya “que somos lo que consumimos” pero sí podría asegurar que lo consumimos nos afecta, hasta llegar a pensar que nada de lo que vemos es demasiado grave….
    gracias x el articulo!
    saludos! Cata

  4. Horacio

    Querido JAVIER
    Muchas veces se confunde el ser con el querer ser. Nos dejamos llevar por la corriente y vamos hacia donde conscientemente no iríamos. De allí la importancia de saber pararnos y observarnos, calificarnos y corregirnos. Y no sólo por programas como el de Tinelli o el de Rial, que tras la cáscara de la “diversión” sólo muestran lo peor del ser humano: la degradación, el abuso, la descalificación, la banalización del ser. También sucede en la vida cotidiana: ante un hecho con nos molesta, descalificamos en vez de intentar comprender la situación. Ante una situación que nos incomoda, huimos sin más. De allí que el entendernos y comprendernos dentro de una escala de valores sólida, nos permitirá estar en “positivo” ante estas situaciones y no caeremos en situaciones que no se encuadran en esa escala.
    Un abrazo, Horacio

  5. Maria Ines(a)Talita qum

    ¡Por supuesto que somos lo que consumimos!, entonces llega la mezcolanza.

  6. Nani

    Javier, me toca de cerca tu artículo… es que ya no quiero más ver o escuchar programas basura, ni en TV o en la radio. Los noticieros que no informan y los programas basura que crean jovenes enfermos e inseguros todo eso en un entorno laboral explotador deja poco margen a la interioridad…
    Siento que me faltan diálogos sanos y momentos para mí, aunque trato de crearlos.
    Mis compañeros de trabajo no dejan de decirme que mis esfuerzos no sirven para nada; y me resulta dificil encontrar alguien que luche, con un sentido de esfuerzo continuado en el tiempo, por un sueño.

    Cuando me flaquean las fuerzas para mantenerme auténtica a mí misma pienso en la repercusión social de mis decisiones. Como no tengo hijos, lo más cercano para mi es pensar en el ejemplo que yo les doy a mis hermanos, sobrinos, amigos…tengo días en que me preocupa, que me pareciera que eso no es suficiente; y pienso que la humanidad ya ha caído en un deterioro irreversible. Pero por suerte, tengo otros días en que me gratifica ver como un familiar o un amigo se atreve a dialogar de su proyecto de vida y que son capaces de compartirlo o que son capaces de distinguirse de las masas independientemente de lo que consuman.

    Lo dificil no es para mí difícil decir “no” a un consumo masivo -sea un estereotipo, programa de Tv, alcohol, tabaco o marihuana…-; sino enfrentar a la sociedad. Por que ese “no” la mayoría de las veces conlleva a que nos dejen de lado y nos “tilden”… cambiar esa sociedad esa forma de exclusion e integrarnos con nuestros “no” o “sí”, eso es lo difcil!

    Abrazo!
    Nani

  7. laura

    No creo en “somos lo que consumimos” pero si en que “consumimos lo que somos”. Quien se sienta ante la tv y disfruta de esos programas que manejan un nivel de violencia verbal, física a veces y psicológica, seguramente tiene en su vida alguno de estos componentes con los que se identifica. Cuanto mas consuma, mas se alimenta ese hábito.No se trata de decir Tinelli es esto o aquello, GH hace bien o mal. Se trata de mirar hacia adentro y preguntarse con espíritu critico: “que es lo que esto me reporta? Porque me identifico y me agrada esta nueva forma de asistir al maltrato?”.No es lo que veo sino, porque lo veo.
    También pensemos que estos programas son un índice de nuestra sociedad y sus requerimientos.
    Hace 3 años pedí a un amigo que hace tv asistir a la grabación de ese programa. Por defecto de profesión, tenia la necesidad de entender que había allí que tanto atrae. Fui. Soporte 15 minutos. Fue suficiente ver padres con bebes que hacían colas de horas para ver una caterva de personajes raros semi vestidos, gente eufórica y un conductor con emociones ficcionadas. Para mi fue parte de un “estudio antropo-sociologico”. Ese día me convenci que para muchos de esos televidentes, Tinelli o GH es una píldora de evasión, una suerte de anestesia, de vivir en la vida de otros un sueño personal. Pues quienes consumen esto son así o anhelan ser así, y el programa les hace el sueño realidad.Consumen lo que son, y cuanto mas consumen, mas son.

  8. Pedro

    Estoy de acuerdo con Laura, creo que consumimos lo que somos y por eso consumimos “pan y circo” desde los romanos. Fué así y, por lo visto, sigue siendo así, nos guste o no. Hay múltiples ejemplos de ello. Estrictamente no creo que sea es un mal propio de determinado contexto y/o lugar, -léase sociedades desarrolladas, o en vías de serlo-. El problema asume características que deberían llamar nuestra atención, cuando millones de personas prefieren ingerir nocividad, pudiendo evitarlo. Si les damos pan y circo eso consumirán, pero si les damos pan y un cacho de cultura, me temo que la indigestión sería menor.
    Javier sinceramente te felicito, me gustan mucho tus notas y te veo a lo lejos como un un faro que orienta y sirve de referencia para el navegante atosigado en aguas turbulentas, que sólo piensa en la ola que viene.
    un abrazo
    Pedro

  9. Rolando García González

    Javier querido, realmente me he quedado impresionado con tu artículo, realmente sos un hombre diferente, te aseguro que me sorprendes tremendamente, hace rato ya que no te veo ni conversamos, pero tu padre, mi gran amigo, se encarga de hacernos saber de tus sentires y pareceres. Realmente Sos un grande digno de respeto y admiración

  10. Gonzalo

    Mi intención no es confrontar con el autor de éste artículo y menos con los pensamientos del Señor Dominguez Prieto, pero si poder dar mi opinión al respecto.

    Observo que en muchas pasajes del artículo se menciona la palabra valores, como si los valores para toda la sociedad fueran los mismos.
    En mi opinión creo que toda la sociedad tiene valores, seguramente los de los demás no sean iguales a los propios. O podríamos afirmar que en la carcel, los presos no tienen sus propios valores o sus propios “códigos”, lo mismo con la gente que vive en la calle, o hasta la persona que tiene hijos y goza un muy buen pasar.
    Cada uno tiene sus propios valores, sea por creencias religiosas, por como fue criado o por distintas situaciones que le haya tocado vivir en la vida. No estoy de acuerdo en hablar sobre los valores de los demás pero si en fijarse en los de uno mismo, y en base a esos valores poder tener su propio proyecto de vida, que puede ser completamente distinto al de los demás.
    En sintesis no creo que los valores y los proyectos de vida sean para todos iguales, hay distintas maneras de ver las cosas. Por ende no creo en lo terminante de que algo tiene que ser de una forma u otra. Lógico es que la gente elija amigos, parejas, personas cercanas que tengan valores afines a los suyos, pero no por eso deberíamos decir que los demás no tiene valores. Entiendo que si los tienen, aunque distintos a los de uno.
    Sí hago hincapié en que esos valores o proyectos de vida deben ser llevados adelante sin perjudicar al otro, sin dañar a terceros.
    Y la realidad es que creo que la gente tiene proyectos de vida, que la gente sabe a donde quiere llegar. Seguramente haya personas sin rumbo, o preguntandose cual sería ese sentido que le quisieran dar a su vida, pero tal como lo menciona el autor, ese sería el punto de partida.

    Respecto a lo de la televisión, no podría afirmar que es lo “basura” y que no. Yo consumo el programa de Marcelo Tinelli, consumo Gran Hermano, consumo telenovelas, conclusión, consumo televisión. Es algo que me hace entretener, y creo que a mis 30 años, estoy en condiciones de poder discernir entre algo que me parece inapropiado y vanal, de algo que me hace entretener y sacar una sonrisa o por que no, traerme a mi cabeza algo que estoy viendo y no me parece correcto.
    No tengo hijos, pero sin duda no serían programas que me gustaría que vean hasta que lleguen a una edad donde puedan formar su propia opinión.

    En mis días, tengo tiempo para esforzarme en el trabajo, para preguntarme que decisión a tomar sería la correcta, a donde me gustaría llegar el día de mañana, pero también tengo tiempo para descansar la cabeza y consumir un poco de televisión.
    Lo que si no puedo decir es cual es la televisión “basura” y cual no. Me parece que eso es personal, respeto que a unos le pueda parecer “basura”, pero que a otros tambien les sirva como un momento de relajo o meramente un momento más en su vida diaria.

    Felicito al autor por el artículo.-

    Saludos,

    Gonzalo

  11. Elias Collado

    Luego de estar unos años afuera, vuelvo para pasar las fiestas en familia.
    El taxista que me trae del aeropuerto me habla de un libro de Galeano. Cansado, apenas escucho lo que me dice.
    Miro, soñoliento, la ventana.
    Las plazas están repletas de personas leyendo. Puedo ver en los bares libros sobre todas las mesas, y basta que avancemos unas cuadras para que la vidriera de alguna librería aparezca frente a nosotros.
    Me incorporo, bajo la ventanilla para que el aire fresco termine de despertarme.
    Al detenernos en un semáforo una señora que cruza la calle, llevando las bolsas del supermercado, le dice a su amiga: ‘No, no.. en Cortázar la fuerza de la lectura es centrípeta, mientras que en Borges es una lectura centrífuga que te impulsa hacia un saber enciclopédico’.
    No logro entender lo que sucede. Donde mire hay alguien con un libro en la mano.
    Me bajo del taxi. En la puerta de casa me están esperando.

    Antes de soltar las valijas pregunto qué es lo que está pasando.

    -Ah… claro, no sabés nada. Fue hace un año… murió Tinelli.

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