9 comentarios para “Del hastío a la esperanza”

  1. Juan Carlos Vila

    Tenía algunos comentarios para indicarlos por facebook, pero los voy a indicar también por esta vía.
    A parte de parecerme una tarea necesaria la de afrontar este tema, creo que es bueno contar con posibles escollos, piedras negras (por oposición a las Piedras Blancas de Landsberg, ver la primera y última frases de la obra homónima incluida al final de «Problemas del personalismo» Ed. Mounier 2006), que vengan a minar estos 10 puntos de aproximación al problema.
    1. En el marco de la actual crisis hay que tomar conciencia clara de que el desorden establecido, ese impersonal poder en la sombra que controla al poder político, y que hoy se resume en otro impersonal, los mercados, ya no tiene modo de mantener el nivel de enriquecimiento si no es sacando de los fondos públicos de los macroestados del bienestar europeos y de norteamérica. Esto va a generar (lo está haciendo ya) una reacción de las clases medias afectadas por los recortes económicos y de garantías sociales. Todo lo que se había conseguido, que era poco, de conciencia de que eso que teníamos era a costa de los personas explotadas en otras partes del mundo, se ha perdido de un plumazo, y la gente ahora sólo piensa en sus pérdidas. Por eso la labor del punto 2 ahora será más dura de llevar a cabo, y por ello más necesaria aún que antes.
    3. No podemos perder de vista el sentido utópico, de esperanza, por eso es tan importante el título elegido, ya que frente al hastío se presenta la esperanza como el único camino. Y tomar conciencia de que no somos para que se haga ya, sino para que sea posible alguna vez que se haga.
    4. Y hay que ser valientes; ni en los lugares mencionados, ni en los grupos pro-vida, ni siquiera en la Iglesia Católica. Hoy por hoy se abusa del slogan y se promueve la masa en todos, todos, los ámbitos. Se abusa de las campañas, de la verdad autoadmitida y de muchas cosas que nos colocan en medio de la masa y no de una comunidad. Estamos lejos de la compasión y el perdón, aunque se camine en la dirección correcta desde muy diversos ámbitos, no hemos sido capaces de crear comunidad verdadera.
    5. Pero para esto necesitamos afrontar el problema de la justicia en su versión práctica del derecho, y de que debemos reconstruirlo de 0 para poder llegar a una relación comunitaria.
    6 al 9, para mí guardan una definitiva relación con el 10. La democracia tal como la hemos entendido hasta ahora está muerta, y es un hecho que hay que aceptar para seguir adelante. Muerta porque ha servido para deshumanizar antes que para poner primero a la persona; pero eso no significa que los valores que decía defender la democracia sean vanos. Pero ahora debemos construir otro sistema, y eso requiere mucho trabajo teórico por un lado, y desmarcarse (con lo que implica a nivel de imagen) de la etiqueta democrática.
    Sé que muchas de las cosas que digo pueden resultar duras, pero las veo así. Criticar el sistema y participar de él es una incongruencia que debemos aceptar pero a la vez controlar, ya que lo que buscamos, nos guste el término o no, es una revolución; ya Mounier fue incapaz de encontrar otro término para su libro, y Péguy no dudó en utilizarla cuando dijo que la verdadera (revolución), sería moral o no sería.

  2. Inés Riego

    Lo que siento, en primerísimo lugar, es agradecer a Javier por este meditado intento de síntesis de un tema sumamente arduo, en especial para los personalistas comunitarios, como es llevar a la arena de las ideas esto que entendemos como el «ineludible compromiso político». Y lógicamente también a Juan Carlos por «ubicarnos» en el hoy de los sucesos económico-políticos a nivel global, aunque especialmente en el escenario europeo que es donde se gesta la propuestapersonalista de Mounier. Pero inmediatamente siento que a pesar de la lejanía de aquel escenario europeo y de lo que inevitablemente sucede allí en estas horas abrumadoras, nosotros latinoamericanos, y argentinos sobre todo, estamos obligados a hacer nuestra propia lectura crítica de las coordenadas políticas y comunitarias que hoy nos aquejan como pueblo, como ciudadanos y como personas íntimamente hastiadas de una lógica perversa y corrupta encaramada en la política y en los políticos, donde verdaderamente la justicia, la libertad y la dignidad se erigen en grandes palabras vacías que muestran nuestro propio vacío militante.
    Si la verdadera revolución será moral o no será, habremos de comenzar los propios personalistas por encontrar nuestras legítimas «piedras blancas» en esas prácticas personales y comunitarias que nos conduzcan lenta pero firmemente hacia ese horizonte político, de pacificación y de esperanza. Nada de lo cual se logrará sin trabajo, sin paciencia y sin perseverancia.

  3. Juan Carlos Vila

    Y como bien indicas, cada pueblo, cada nación, como lo entendemos en latinoamérica, cada entidad con unos ejes comunes, debe buscar el camino que responda a la problemática que tienen. Pero como personalistas debemos atender también, simultaneamente, sin perder de vista la problemática global, ya que de una manera u otra afectará a todos. África va a tener unos años de tranquilidad política, pero no va a recibir ninguna ayuda de Europa para el desarrollo; Oriente medio va a tener un periodo convulso (que ya ha empezado hace un año y medio, y va a durar; Asia dependerá cada vez más de los movimientos de India y China ante la situación mundial… y Latinoamérica verá mejorar su situación económica, pero ese espejismo durará menos que el europeo… el problema de los espejismos es que convencen a la mayoría.

  4. Juan Carlos Vila

    Mi amiga Marisa Villalba comentaba en Facebook lo siguiente;
    «Estimado Juan Carlos: cuando dices «hay que ser valientes… todos, todos…» advierto una enorme necesidad de tu parte de manifestar un descontento con el proceder de grupos pro-vida y de la Iglesia. Al respecto, más que preguntarte más bien necesito que me des algunos ejemplos para entender cuál es el núcleo de reclamo o de tu crítica. En segundo lugar, si bien entiendo que -en principio- criticar un sistema y participar del mismo parece contradictorio, en la práctica lo veo factible, incluso más factible que «empezar de cero», desde otro modo de organización que aún no exista… y francamente no logro imaginar. Por eso, mi pregunta es ¿qué tienes en mente al respecto?, ¿en qué organización política piensas como resultado cuando dices que sólo una revolución sería el camino?»
    Y yo le respondo
    En cuanto a los ejemplos que pides. No estoy descontento sólo con los grupos que menciono; los indicaba por extensión a los que se mencionan en el punto 4 del texto del post. Pienso que tan grupo-masa es en su cotidianidad el grupo pro-vida que despersonaliza a quien juzga, como el sindicato que habla de trabajadores, ya que en ambos caso se actúa sin tomar en cuenta a la persona; se tiene en mente un conglomerado despersonalizado al que podemos desfigurar. En este momento, se actúa como «reducto de la verdad» en la mayor parte de agrupaciones que se abanderan «contra» o «a favor de» algo. No hablo de angelismo, pero sí de que debemos personalizar cuidando al otro. Carlos Díaz lo dice muy bien cuando habla de Buber; lo importante está en el «y» del «yo y tu», en la intersección, el proceso, la acción, la relación que se establece, y donde «el» es ello, no es si quiera un pronombre personal. En cuanto a la segunda pregunta. ¿En mente? Un tremendo puzzle por componer, si te soy sincero. Empezar de cero no es la cuestión, sino deshacer lo mal hecho. Cuando me refiero al derecho, por ejemplo, ¿en qué estoy pensando? La base del derecho actual es una conjunción básicamente de tres componentes; el derecho romano, el napoleónico y las contribuciones de la modernidad sobre la propiedad privada. Durante el siglo XX hemos aplicado los DDHH sobre la base jurídica de un derecho fundamentalmente punitivo, que tiene como criterio fundamental la defensa de la propiedad privada. Como comprenderás la raíz del derecho choca contra la base del cristianismo, donde compartir es el criterio fundamental que regiría el funcionamiento de una comunidad. Reformar el sistema jurídico, al tener que ir contra su base fundamental , no permite reformas, sino revoluciones. Una revolución es un cambio en los fundamentos, en los principios rectores. En paralelo, la economía está sustentada sobre este sistema jurídico, con el añadido del lucro como base de partida; desde el personalismo el lucro no es aceptable, sino la sostenibilidad (que precisa de beneficios para la continuidad de la actividad, pero no del lucro cesante que lleva al enriquecimiento). Así se podría seguir con la política, la educación, etc… Y en cuanto a organización política concreta; una comunidad autogestionaria donde las decisiones se tomen por participación (donde el consenso sea una consecuencia y no el fin, y donde la representatividad sea un efecto de la necesidad del número y posibilite la toma de decisiones), obviamente no comunidades muy grandes en número, autosostenibles,… Queda mucho por hablar, ¿verdad?

  5. Letote

    Felicito a Javier por buscar ir más allá y comprometerse en llevar a la acción todas sus reflexiones . Sus reflexiones sin duda son un aporte a la sociedad, una invitación a pensar y especialmente a debatir. Pero creo q es desde la acción desde donde se logran las grandes transformación y brindan aportes invalorables a las reflexiones del campo teorico para darle forma a la espiral virtuosa de la reflexión y la accion.

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