9 comentarios para “La esperanza está en la acción”

  1. Claudia

    Sirve y mucho! Comparto totalmente tu reflexión. Sumo a lo que tan bien expresaste sobre la esperanza y la acción que l marcha no solo sirve para dar testimonio de participación ciudadana también alienta a los que tienen miedo, a los indiferentes, a los perezosos.
    Marchar en paz, con respeto y orden sin romper, sin ensuciar, compartiendo con gente que nunca hemos visto nos hace sentir acompañados y más fuertes para reclamar con voz potente lo que corresponde.
    Un pueblo que participa y marcha en paz frente al abuso de poder si no logra sus objetivos en el corto plazo sin duda crecerá en formación democrática y en las próximas elecciones votará mejor.

  2. Alberto

    No comprometernos en esta historia nos puede costar muy caro, pacíficamente debemos expresarnos y hacer oídos sordos a la mediocridad que especula con los miedos que paralizan a la gente. Sigamos el camino de la presencia ciudadana que defiende los valores de libertad y honestidad. Saludos.

  3. Inés Riego

    Gracias Javier por tu hermosa y sabia reflexión. Creo que cuando sentimos que la esperanza del otro camina con la nuestra, es el momento en que renace la magia de reconocernos «todos uno» o «cuerpo místico» y esto se ve sólo en la acción, en el caminar juntos, y sobre todo en el padecer juntos… Lo que nos está sucediendo es maravilloso aunque muy difícil de dimensionar todavía, y creo que muy pronto comenzaremos a ver cómo Dios va obrando silenciosamente en esta historia que comenzamos a gestar desde el compromiso de la Acción, la Paz, y la Unidad de un pueblo que lentamente va perdiendo el miedo a ser protagonista, a asumir su verdadero destino de grandeza.

  4. Débora Telles

    Parecerá más simple que otras notas tuyas JAVI pero le encuentro mucho mucho MUCHÍSIMO contenido…de esas tuyas que te llaman a la reflexión. Congrats, con este punto de vista si coincido! 😉

  5. Pablo

    El objetivo de una marcha (por lo general) no es tomar por asalto el poder. Y en este caso seguro que no lo es, por lo tanto las críticas de aquellos que sostienen que no sirven para nada son totalmente inmerecidas y hasta diría, deshonestas, porque le imponen un nivel de expectativa política sin fundamento fáctico para luego poder fundar sus argumentos relativos al fracaso de la misma.

    En una democracia rígida, sin sistemas semi-directos, donde los canales para la participación ciudadana están limitados al voto periódico, la marcha aparece casi como el único medio para que los ciudadanos apartidarios se hagan escuchar, más aún, dejan entrever los cambios en la civilidad, en las formas y contenidos de la idea de ciudadanía. Nadie espera que la masa gobierne, mas eso no implica que sean irrelevantes por no producir una transformación inmediata. Permiten inferir ánimos, percepciones, son el síntoma visible de lo que poco a poco empieza a cambiar y quizás algún día se cristalice en una propuesta político-partidaria que la cobije.

    Hasta entonces, al menos sabremos que hemos hecho todo lo que teníamos a nuestro alcance y quienes historien este período no podrán decir que a la sociedad sólo le importó cuidar su bolsillo.

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