16 comentarios para “Cómo nos paramos frente a la violencia”

  1. martin posleman

    Excelente relato. Creo que es lo que necesita nuestra sociedad, tratar de actuar desde donde esta cada uno de la mejor manera .
    “somos responsables de expandir el odio o de sumar a un proyecto que quizás hoy no vemos, pero que depende entre otras cosas, de que creamos en nuestras posibilidades de ser artífices de otra historia. De no ser así, no queda más que resignación, ”
    Me encanto esta frase, porque a veces uno no se da cuenta como “pega” en los demas sus palabras o su postura ante los hechos y a veces , sin quererlo y sin darnos cuenta, expandimos el odio… Abrazo grande.Poch

  2. Debora

    Muy bueno Javi

    Mounier denunciaba en los años 30 el “desorden establecido”, ese que en episodios como los que estamos viviendo en Argentina ponen de manifiesto los conflictos subyacentes, sociales, económicos, políticos. Conflictos culturales, en definitiva, de valores, que se hacen patentes en los continuos avasallamientos de los que todos somos víctimas, aunque son los más vulnerables quienes se llevan la peor parte.

    Me quedo con este párrafo.

  3. Elisa Fajardo Ferez.

    JAVI: VI LAS NOTICIAS Y NO SUPE A QUE SE DEBÍAN ESOS SAQUEOS, SIGO SIN ENTENDER LO QUE ESTÁ PASANDO EN EL MUNDO, EN MI QUERIDO MÉXICO NO SON SAQUEOS, ES VIOLENCIA DE DIFERENTE FORMA PERO VIOLENCIA EN CONTRA DE PERSONAS DESAPARECIDAS, MUJERES MUERTAS, SECUESTRADAS, NIÑOS QUE NO SON ENSEÑADOS EN LAS ESCUELAS PORQUE SUS ‘MAESTROS’ ESTÁN INCONFORMES CON LA REFORMA EDUCATIVA (TAN NECESARIA) EN NUESTRO PAÍS Y LOS CUALES SE COMPORTAN COMO BÁNDALOS. VEO QUE SE CUMPLE LO QUE AFIRMA SHELER: EL MAL COMETIDO POR ALGUIEN TIENE UNA RESONANCIA HASTA EL INFINITO, COMO LAS ONDAS PROVOCADAS POR UNA PIEDRA ARROJADA AL AGUA. EL MAL ES DIFUSIVO COMO EL BIEN, PERO PARECE QUE AHORA EL MAL ES MÁS ATRACTIVO QUE EL BIEN. ME IMAGINO QUE USTEDES COMO NOSOTROS SE SIENTEN IMPOTENTES ANTE TANTA INJUSTICIA, IMPUNIDAD, CORRUPCIÓN, PERO DEBEMOS DE CONFIAR Y SÍ TRABAJAR CON HUMANISMO COMO LO HIZO MANDELA, CON BUENOS Y MALOS, AMIGOS Y ENEMIGOS Y SABER PERDONAR Y NO GUARDAR RESENTIMIENTO, SOLO ASÍ LOGRÓ ÉL LA UNIDAD DE SUDAFRICA (BLANCA Y NEGRA), A BASE DE MUCHOS Y PEQUEÑOS DETALLES DE HUMANIDAD CON TODOS LOS QUE TRATABA, SOLO ASÍ LOGRAREMOS QUE EL BIEN TRIUNFE SOBRE EL MAL.

  4. Lydia Zubizarreta

    Javier, muy bien el enfoque, ser un instrumento de cambio. Estos problemas no son fruto de una espontaneidad sino de una respuesta a una sociedad que vive una mentira tras otra. Basta de mentiras! Más ejemplo de trabajo y de honestidad! Hacer el esfuerzo, cada uno, para dar ese ejemplo, para desenmascarar los discursos mentirosos!

  5. Fernando

    Por aquello de que “depende con el cristal con que se mire”, la respuesta a como nos paramos ante la violencia se verá condicionada a múltiples perspectivas. Una de ellas podría ser la edad. Me animo a decir que sólo un joven, como el autor de esta nota, pueda sentirse como “motor que alimente construcciones superadoras”… me alegra que así sea, y agradezco a Dios que los ideales que alienta sean compartidos por muchos más que decidan movilizar el cambio, porque en este generoso país los mayores han sido testigos de una decadencia que no reconoce antecedentes y que hiere casi mortalmente la esperanza. La violencia del latrocinio usada por nuestras clases dirigentes para perpetuarse nos ha deparado heridas culturales y morales que únicamente los jóvenes podrán remontar. Mandela fue presidente a los 76 años, pero demostró ser jóven de espíritu en el momento cúlmine de su vida. Felicidades a todos y que la llama de la pasión no decaiga.

  6. Enrique

    Vivo en un país en el cual en un día se han llegado a cometer más de 50 asesinatos. NO existe día en el que haya menos de 10 crímenes según los datos de los periódicos, y muchas veces estos se quedan cortos. Al igual que en México, tal como lo señala Elisa, aquí en El Salvador hay secuestros, violencia contra la mujer, estudiantes que no regresan a sus hogares después que van a sus colegios, y que luego amanecen asesinados. A muchos jamás se les vuelve a ver. En las cárceles los delincuentes tienen, bajo la mirada complaciente de las autoridades, la última tecnología digital, por medio de la cual se ordenan crímenes y más crímenes; y cada día es peor. Entre tanto, dada la proximidad de las elecciones, hay montado todo un espectáculo entre los principales contendientes, quienes viven sacándose los trapos al sol en algo que no es otra cosa que un simple distractor previamente organizado. Desafortunadamente la corrupción impera en todos los estratos. En general hay desesperanza; se sabe, aunque nadie quiera aceptarlo abiertamente, que la situación va aceleradamente en decadencia en todos los ámbitos. Tal vez esto parezca pesimista, pero aquí, tal como está la situación, hasta la fecha de nada ha valido ser optimista. Aquí, por el momento, la deshonestidad y la desfachatez imperan.

  7. Cacho

    Mucho me he quejado cuando se generalizaba al decir -todos tenemos la culpa-, porque era como no atribuir a nadie las responsabilidades de una sociedad. Me resultaba un facilismo en cierta forma demagógico. Ese “todos” me sonaba a “nadie”. Sin embargo, los fenómenos sociales de violencia que lamentablemente se han extendido en Latinoamérica me ha llevado a pensar que la comunidad genera directa o indirectamente los males que padece. Esto es, los dirigentes que surgen del seno de esa comunidad la representan con todas sus luces y sombras. Si no partimos en reconocer ese problema las soluciones serán siempre de corto plazo y de auto engaño. En consecuencia, como bien lo expresa Javier el nervio motor del cambio debe hacerse carne en cada uno y nosotros cotidianamente podemos hacerlo. No cabe otra concepción. Los de arriba tendrán naturalmente que rendir cuenta de sus crímenes y los demás saber que la democracia no es solamente el acto de elegir al menos malo, sino vivir el día a día con el prójimo como próximo. Que la libertad ilumine a los pueblos para despojares de sus propias lacras!

  8. María Silvia

    “Tengo la convicción de que antes de que lleguen los cambios que deseamos en las instituciones, debemos ser motores que alimenten esas construcciones.” “Reproducimos los males que decimos denunciar cuando no apostamos por una alternativa de cambio”.
    Inicio este comentario con dos de tus frases de las que resalto “motor” y “cambio”.
    La respuesta setentista fue violenta y arrasó con muchos de nosotros. El desafío es el de Mandela, construir en un contexto cada vez más violento, más fragmentado, más heterogéneo. Por eso agradezco profundamente este sitio de reflexión que impulsás.
    ¡Que el 2014 sigamos impulsando ese cambio!

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