5 comentarios para “Hubiera podido no existir pero existo”

  1. Maria Ines

    Y… sì…
    Excelente para conversar con aquellos que dudan de la existencia de Dios, incluso para uno que cree, es aùn mas bello creer… con esta aseveracion. ¡Que lindo!
    Los ateos suelen ser muy obstinados, llega un punto de la conversacion en que uno se queda sin saber què decir, pero este es un buen argumento.
    Saludos cordiales.

  2. Elizabeth

    Bellísimo para reflexionar, dar gracias por la existencia dada y valorarla como un regalo que hay que cuidar y hacerla resplandecer, quizá por eso mismo que participa de la luz de quien es la Luz. «La vida, para mí, no es una vela que se apaga. Es más bien una espléndida antorcha que sostengo en mis manos durante un momento y quiero que arda con la máxima claridad posible antes de entregarla a futuras generaciones» (George Bernard Shaw).
    Y esta vida no es una vida de rosas, sino que tiene muchas espinas -como decía la Madre Teresa-. Pero esas espinas hay que ATRAVESARLAS sin perpetuar el sufrimiento. Porque «es imposible erradicar el dolor: hay que atravesarlo, hacer el ‘dudo’ y asumir las pérdidas. Resiste más el estrés quien puede comprender que la vida nos es dada y nos es quitada. Lo mejor es reponder de la manera más flexible, como el junco: tener buen arraigo, doblarse sin quebrarse, acompañar los vientos sin ser llevados por ellos» (Ibídem).

    Mirar esta vida y este mundo como no necesarios, como contingentes, nos exige ser agradecidos y, al decir de Chesterton: «Aceptar las cosas con gratitud y no como cosa debida».

  3. Nani

    Voy a atreverme a contestar que en general los ateos con los que me he vinculado son menos obstinados que los practican culto. En mi vida, han sido más numerosas las personas que han tratado de «convencerme» de que crea en SU religión, que las que han tratado de «des-convertirme» para que sea atea.
    Varias veces me he quedado sin palabras al discutir de Fe o Teología, pero ahora no veo algo malo en eso porque invita a ambas partes a la reflexión. Antes era una creyente de mente cerrada, que con tal de no quedarme sin palabra contestaría algo, algo, que no sabía que terminaría alejando aquel con quien dialogaba. Ahora espero haber aprendido a adaptar la información o silencios, al interlocutor para que sea un diálogo fértil.

    Científicamente hablando, el fragmento de Vicente Fatone, es correcto y ese «algo que no puede no existir» que algunos llamarán Dios, otros llamaran Big-Bang, evolución natural; y otros todo eso a la vez.
    Creo que este texto puede generar una reflexión profunda tanto para un creyente como para un ateo porque ambos admiran y respetan ese «algo que no puede no existir», ambos se reconocen inferiores y contingentes. Yo tomaría esto como factor común para comenzar un diálogo entre personas de diferentes creencias.

  4. Maria Ines

    Nani, estoy de acuerdo con vos y agrego algo:
    Mencione el intercambio con un «ateo» solo como ejemplo y tener un punto de partida para encontrar algo en comun. No pretendì hacer un analisis de todo.
    Considero esa idea muy interesante para compartir con cualquiera, en un tiempo y un lugar, por ej, mirando las estrellas o tomando mate.
    Es una pregunta existencial. Es como un juego, un ejercicio mental… «a ver… ¿que significa esto?¿a donde nos lleva? »
    Seguramente que hay otras ideas asì… disparadoras…
    Javier: espero que nos proveas màs de ese tipo.
    p.d.: ¿quien dijo que la filosofia es aburrida (o inutil)? ¡A mi me divierte mucho!, sobre todo, lo que puedo entender de ella…
    Saludos cordiales.

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